Suponemos que se siente mayor. Con derecho a emanciparse. 18 años de Colegio Público Las Acacias se lo permiten. Toda una mayoría de edad. Hablamos un rato del cole. Sobre todo de los 25 años que lleva abierto. Que no son pocos. De cómo recuperar historias para que adquiramos perspectiva sobre todo lo que ha pasado. Lo que tenemos ahora lo hemos ido construyendo entre muchas personas, de las que sabemos poco. Toda esta trayectoria merece una reflexión pública. Habla de algún alumno muy especial, de profesoras que ya no están, de un conserje al que habría que localizar, de personal con incertidumbres laborales, del profesorado que se jubila. De personas y personas. Parece que él fuera un puzzle compuesto de gente del presente y del pasado que pudiera desintegrarse al abandonar el colegio. Sabe que el resto de la comunidad mantendrá principios y formas de funcionar que han ido calando, y que nos hace un cole especial. Y explica por qué lo somos. Y que nos quedan muchas cosas pendientes. Que no las dejemos de atender. A pesar de las inercias y los obstáculos. Darle vida a la biblioteca. Continuar usándola con cuentacuentos. Haciéndola apetecible mostrando los libros nuevos. Dejar que el alumnado nos enseñe su cole y hagamos cosas con l@s niñ@s en él. Que nos formemos. Y cómo podemos encarrilar los asuntos de sonido. No solo los de megafonía. Para que nos oigamos. Y hablemos. Y nos organicemos para que todo sea más fácil para quien lo tiene más difícil en esta agenda urbana interminable. Que no tengamos miedo a sentirnos en nuestro cole. Que haciéndolo con cuidado ganamos tod@s. Que muchos profesores y profesoras lo están esperando y propiciando. De todo lo que ha aprendido y le han enseñado todas las personas que han pasado.
Intentaremos ofrecer referencias de personas con un trocito del Colegio Público Las Acacias en sus vidas para que el alumnado se asome al futuro a través de ellas. Que comparten haber pasado por el mismo cole. Un cole muy especial. Hasta pronto, Luis Felipe, y que todo te vaya muy bien.